La teoría de los recursos y capacidades

El tipo de entorno influye decisivamente en la formación de la estrategia empresarial, de forma que la importancia del proceso estratégico estará en función del contexto en el que éste tenga lugar.”

El papel de los recursos y capacidades en la formulación de la estrategia
La estrategia tiene mucho que ver con el ajuste de los recursos y capacidades de una empresa a las oportunidades que surgen en su entorno. La mayoría de las teorías dominantes en la literatura sobre estrategia de los años 80 (lideradas por M.Porter) ponen su énfasis en el análisis de lo externo (entorno), sobre todo el entorno sectorial de la empresa y su posición competitiva en relación a sus rivales. Muchas consultoras de prestigio introdujeron herramientas de análisis basadas en la posición competitiva que una empresa tenía respecto del sector. Sin embargo, el análisis estratégico del ámbito interno de la empresa ha permanecido hasta hace poco tiempo muy poco desarrollado, sólo estando relacionado con los aspectos de implementación estratégica (cultura de empresa, estructura organizativa, gestión de personas o procesos de negocio) pero no con los de posicionamiento. Algunos expertos han argumentado que en la guerra sólo hay un principio fundamental, que consiste en la concentración de todos los recursos disponibles para hacer frente a la debilidad del enemigo y, por ello, la visión de los recursos y capacidades desde el seno de la empresa, para competir, es algo que debería ser desarrollado para obtener una mayor ventaja competitiva.

Teorías del análisis externo

Así pues, desde los años 80, la mayoría de los expertos indicaban, de acuerdo con M. Porter, que hay dos determinantes básicos de la rentabilidad de una empresa:
• La estructura de la industria en la que participa
• El posicionamiento competitivo del negocio dentro de esa industria

Por lo tanto, el análisis que se promueve es más sectorial, por lo que el análisis estratégico se debe centrar más en identificar las oportunidades y amenazas de las empresas en su entorno competitivo. Por ello, para esta teoría, las empresas de un sector o grupo estratégico son idénticas desde el punto de vista de los recursos estratégicamente relevantes que poseen y las estrategias que persiguen, y por otro lado, los recursos que las empresas
utilizan para implantar sus estrategias se caracterizan por poseer una alta movilidad. De esta forma, el tipo de entorno influye decisivamente en la formación de la estrategia empresarial, de forma que la importancia del proceso estratégico estará en función del contexto en el que éste tenga lugar. Para Porter, la industria es una organización de actividades que genera rentas económicas (beneficios) y, para ganar acceso a las mayores rentabilidades, la empresa debe posicionarse adecuadamente acumulando poder de negociación frente a sus competidores, proveedores o clientes, utilizando para ello, mecanismos de creación de barreras de entrada contra productos sustitutivos y nuevos entrantes al sector. Desde esta perspectiva, existirán industrias buenas (donde los competidores disfrutan de excelentes rentabilidades) e industrias malas (donde hay elevada intensidad competitiva, bajos márgenes y escasas o nulas rentabilidades).

Teorías del análisis interno
Tras analizar diferentes sectores de actividad a lo largo de diferentes periodos de tiempo, se ha constatado que el modelo de análisis sectorial comentado anteriormente, no puede explicar la diferencia significativa en rentabilidad entre empresas de un mismo sector y, por ello, aparece una nueva teoría, basada en la existencia de los recursos y capacidades de la empresa como factor determinante que permite explicar las diferencias. La conceptualización de la empresa como demandante de recursos productivos constituye el fundamento de la teoría de los recursos y capacidades, que se basa en que la posición competitiva de la empresa depende de la especialización de sus recursos, activos y habilidades, centrando su atención en la óptima utilización de aquellos para desarrollar ventajas competitivas sostenibles en el tiempo. Por lo tanto, y como posición contraria a la teoría sectorial, las empresas de un sector o de un mismo grupo estratégico pueden ser heterogénea con respecto a sus recursos estratégicos y tales recursos son perfectamente móviles entre las empresas. De esta forma, aparecen dos conceptos que se desarrollarán mas adelante, los recursos que son entendidos como los inputs del sistema productivo y la unidad básica de análisis a nivel interno de la empresa y las capacidades como la destreza y/o habilidad que tienen las empresas para alcanzar una combinación óptima con los niveles de eficacia y eficiencia deseados, siendo por tanto, esto último, intangible.

Por lo tanto, si existen dos empresas con los mismos recursos no será posible formular estrategias que permitan a dichas empresas gozar de una ventaja competitiva sostenible, excepto en el caso de lo que se conoce como la ventaja del primero (por el hecho de acceder en mejores condiciones a los mismos recursos,) o porque debido a la escasa movilidad de los mismos no pueden ser utilizados por otras empresas.

 

Los recursos y capacidades en la empresa
En función de lo comentado, la teoría de los recursos y capacidades de la empresa surge en el seno de la dirección estratégica bajo la premisa fundamental de la existencia de heterogeneidad entre las empresas en lo que a dotación de recursos y capacidades se refiere. Una heterogeneidad que explica las diferencias de resultados entre ellas. La empresa se considera como un conjunto único de recursos y capacidades heterogéneas, las cuales se han obtenido a través de su historia, de su funcionamiento y de las decisiones que se han adoptado a lo largo de su vida. Dichos recursos y capacidades no se pueden comprar y vender libremente en el mercado.

La premisa de partida de la teoría de los recursos y capacidades es que la rentabilidad de la empresa depende de ambos y éstos no son ilimitados, siendo la principal diferencia entre las empresas el que tengan distintos recursos, a pesar de actuar en un mismo ámbito, o que los usen de modo diferente.

La empresa debe comenzar identificando cuáles son sus recursos y capacidades, con la finalidad de poder conocer profundamente en qué elementos esenciales puede fundamentar su estrategia. Parece esta una cuestión trivial y casi vacía de contenido, pero imaginemos que entre nuestras capacidades está una extraordinaria flexibilidad para adaptarnos al mercado, pues ella nos haría poderosos y si entre nuestros recursos contamos con un know-how diferenciador, qué duda cabe que también constituiría un elemento que marcaría la diferencia.

La conceptualización de la empresa como demandante de recursos productivos constituye el fundamento de la teoría de los recursos y capacidades, que se basa en que la posición competitiva de la empresa depende de la especialización de sus recursos, activos y habilidades.

Recursos
Los recursos se pueden definir como aquellos inputs del proceso productivo o factores disponibles de la empresa, que son de su propiedad o recaen bajo su control. El concepto engloba elementos empresariales como los activos financieros, el personal o las diferentes marcas comerciales (a veces se nos olvida y es éste uno de los activos más importantes). En este sentido, un recurso de la empresa puede ser desde la materia prima que es utilizada hasta el personal que trabaja en la misma.
Se establecen dos niveles de recursos:
Los recursos considerados de forma individual: materias primas, el stock…etc.
• Las relaciones existentes entre los diferentes recursos.
Los recursos considerados de forma individual no son útiles para la empresa, sino que para que es necesario que sean gestionados y combinados adecuadamente por parte de ésta.
Por otro lado, por capacidad se entiende la forma de utilizar estos recursos de una forma eficiente.
En un sentido más amplio de la definición, las capacidades serían las habilidades en el modo de organizarlos para poder desarrollar una determinada tarea, una combinación dinámica de recursos y de conductas coordinados para la realización eficaz de una determinada actividad.
Ello supone una gestión dinámica de los recursos, lo mas próxima posible al tiempo real, y también el incorporar herramientas de simulación.
Una forma de sintetizar los diferentes recursos de una empresa, sería esta división:

Tangibles: Son fáciles de identificar, incluyen los activos físicos y financieros que crean valor para el cliente

Intangibles: Son difíciles de contabilizar o imitar, suelen estar dentro de los procesos de negocio y se han desarrollado a lo largo del tiempo.

Algunos de los más relevantes serían:
Creatividad y capacidad de innovación
Habilidades tecnológicas
Capacidad de nuevos desarrollos
Capital Humano
Reputación
Imágen de marca
Cartera de Clientes
Capacidades: Son las Competencias o habilidades que una empresa utiliza para transformar sus suministros, activos y recursos en productos o servicios. Lo ideal es tener la capacidad de combinar recursos tangibles e intangibles para obtener los objetivos estratégicos, por ejemplo a través de:
Excelente Servicio Postventa
Innovación en Productos y Servicios
Habilidad para reclutar, motivar y retener el talento

Análisis de las capacidades
Las capacidades son la forma en que la empresa despliega esos recursos, por lo que se suele asociar a la idea de “flujo”.
Una sobrevaloración o infravaloración de las capacidades puede repercutir directamente en una estrategia equivocada, por lo que el análisis de las mismas es muy importante.
Al hablar de capacidades, se entiende que se está hablando de las capacidades de la organización y no de los individuos. De hecho, las habilidades individuales suelen repercutir a nivel de la empresa, lo que recibe el nombre de rutina organizativa, y por lo tanto, se convierten en una capacidad de la organización.
En un sentido amplio, la organización podría estudiarse como una gran red de rutinas.

Se destacan 4 rasgos fundamentales de las capacidades:
Relación con los recursos: Capacidades y recursos están estrechamente ligados. Una empresa difícilmente podrá desempeñar un papel importante con unos recursos escasos, y viceversa.
Relación entre eficiencia y flexibilidad: Las rutinas organizativas implican un patrón de conducta, por lo que es complicado para las organizaciones plantear respuestas coordinadas para problemas que se presentan con poca frecuencia. Por lo tanto es necesario que haya una estrecha relación entre flexibilidad de los hábitos de la organización como eficiencia en el desarrollo de los mismos.
Economías de experiencia: Las capacidades de la organización son desarrolladas a través de la experiencia, lo que permite perfeccionarlas a lo largo del tiempo. Esta es una de las ventajas de las empresas ya establecidas en un mercado frente a otras emergentes.
Complejidad de las capacidades: Algunas capacidades necesitan una combinación de interacciones de capacidades, o de determinados recursos.

Evaluación de recursos y capacidades
Las capacidades que permiten a la organización obtener ventajas competitivas son las llamadas capacidades estratégicas. Así pues, existe una estrecha interdependencia entre los recursos y las capacidades en el sentido de que las segundas descansan sobre los primeros, a la vez, que aquéllas contribuyen a aumentar el stock de recursos. Esta interdependencia es tal que pueden llegar a confundirse ambos conceptos, por lo que Conner (1991) manifiesta la necesidad de establecer una jerarquía que permita delimitar con precisión cuáles son unos y otras, lo que se traducirá en un mayor poder explicativo de tales conceptos.

Un análisis común de los recursos y capacidades de una empresa, supone el que habrá que evaluar, en un sentido amplio:
La posibilidad de la empresa de obtener una ventaja competitiva en la gestión de esos recursos y capacidades.
• La posibilidad de mantenerlos en el tiempo (sostenibilidad).
Con este fin, y más particularmente, habría que estudiar los siguientes criterios de evaluación:
Apropiabilidad, Durabilidad, Transferibilidad y Reproductibilidad.

Conclusiones

La teoría de los recursos es una teoría nueva, aunque sus orígenes estén relativamente alejados en el tiempo, a la que se le augura un futuro prometedor en el campo de la dirección estratégica debido a su potencial para explicar la situación competitiva de la empresa y, en consecuencia, las bases de la ventaja competitiva. Se trata de una teoría surgida en el seno de la dirección estratégica de la empresa que complementa -no sustituye- al
análisis de los sectores industriales (Collins, 1991; Kamoche, 1996).

Presenta un carácter ecléctico, ya que recoge numerosas aportaciones de no menos numerosas teorías, a la vez que integrador en tanto en cuanto permite un acercamiento entre la economía y la empresa.

Su premisa fundamental es la existencia de diferencias entre las empresas, diferencias que se mantienen a lo largo del tiempo y que se sitúan en el origen de las ventajas competitivas de aquéllas.
El nivel de análisis es la empresa y dentro de ella se presta una especial atención al estudio de sus capacidades y recursos (unidad de análisis), ocupando un lugar destacado la determinación de las condiciones a cumplir por los mismos para obtener ventajas competitivas. En este sentido destacan recientes aportaciones que otorgan igual o superior importancia al proceso seguido para desarrollar los recursos que a los recursos en sí, con lo que se ha pasado de una consideración estática de los recursos a una consideración dinámica, enriqueciéndose el contenido de esta teoría.
Sus aplicaciones más conocidas tienen que ver con la identificación de los recursos y capacidades que representan el origen de la ventaja competitiva de la empresa. Sin embargo, su ámbito de aplicación se extiende más allá, de manera que desde esta perspectiva se estudian problemáticas relacionadas con la empresa como un todo -crecimiento y diversificación-, así como otras mucho más concretas que tienen que ver con la administración de determinados recursos -recursos humanos, tecnológicos, etc.-.
A pesar de sus innegables bondades, la teoría de los recursos presenta una serie de limitaciones que animan a seguir trabajando al objeto de eliminarlas o, cuando menos, reducirlas; limitaciones que afectan tanto a su capacidad explicativa, en el sentido de que permite explicar la situación de una empresa particular pero no se pueden extraer conclusiones para la generalidad de las mismas, como a su capacidad predictiva, ya que en el momento presente no es capaz de identificar ex-ante los recursos a desarrollar para la obtención de ventajas competitivas futuras.
Estas limitaciones tienen su origen en las dificultades existentes para definir el concepto de recurso e identificar el nivel adecuado de análisis, junto a los problemas derivados de su aplicación práctica. En consecuencia, y dado que se trata de una teoría en la que se están dando los primeros pasos, surgen una serie de cuestiones a resolver en futuros trabajos; cuestiones relacionadas con la acotación del concepto de recurso, establecimiento de una metodología que permita establecer una jerarquización de los mismos de cara a la identificación del nivel adecuado de análisis, y la búsqueda de puntos de enlace con otras teorías, en especial con la teoría del comportamiento, la economía institucional y la organización industrial.