Liderazgo, el arte de dirigir a personas

El término de liderazgo, actualmente, tiene muchas versiones, ya que también existen diferentes tipos de líderes (carismático, tradicional, legítimo) o formas de liderar. Pero en resumidas cuentas de la vasta bibliografía que hace referencia al término, la mayoría de los autores coinciden con la idea de que es un proceso de influencia sobre una persona o grupo en la consecución de una meta.

Por lo tanto, de una manera sintética, es el proceso de dirigir y orientar las actividades de los miembros de un grupo de trabajo en la consecución de una tarea, pero con disposición y entusiasmo.

Liderazgo, el arte de dirigir

Ser líder no significa tener un cargo formal, es independiente de las estructuras formales. Es más común, que gracias a sus capacidades de liderazgo, un individuo acceda a puestos importantes.

La existencia de uno o varios líderes en las organizaciones, para  los diferentes departamentos es muy importante, porque son estos individuos los que son capaces de conseguir el esfuerzo extra por parte de sus subordinados.

El líder debe ser un estimulador, un guía porque él es fundamental para la buena marcha de una organización.

Dirección y Liderazgo

Los ingredientes básicos para un buen liderazgo, la habilidad en el arte de dirigir a personas, son cuatro según marcaron Koontz y O’ Donnell:

  • La autoridad y el poder del líder: Que es la capacidad para influir en las creencias o en las acciones de las personas. Por lo tanto, no sólo implica la competencia para ordenar lo que se debe hacer, sino también, para influir en cómo se deben llevar a cabo sus instrucciones. La autoridad emana por la posición que el individuo ocupa en la estructura teniendo la última palabra en la toma de decisiones que afectan a otros.
  • Comprender a los subordinados: Un buen líder debe tener la capacidad para entender a los subordinados, que como seres humanos tienen dispares motivaciones, de acuerdo a su personalidad en situaciones y momentos diferentes.
  • Inspirar a los seguidores: Inculcar comportamientos y actitudes en los subordinados con la finalidad para que apliquen todas sus capacidades en la realización de un proyecto común. En consecuente, las cualidades de simpatía y don de gentes las debe poseer el líder, para generar lealtad, compromiso y devoción por parte de los seguidores. Desde este punto de vista es más importante influir que mandar.
  • El estilo y clima que crea el líder en el entorno y dentro del grupo: Estos aspectos son fundamentales en la creación de una determinada cultura empresarial.

Las personas tienden a seguir a quienes consideran como un medio para satisfacer sus propias metas. Por consiguiente, un buen líder debe comprender lo que motiva a sus subordinados, la forma en cómo operan esas motivaciones y mejoras sus actuaciones. Todo esto sería la materialización de los factores fundamentales de liderazgo.

Por lo tanto, ¿Qué tipo de líder quieres ser? Si te propones ser un buen líder como por ejemplo Nelson Mandela, que tiene un liderazgo carismático; aprovecha y no pierdas la oportunidad para formarte con un Máster en MBA, donde te darán buenas nociones para obtener las habilidades en el arte de dirigir.